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Hace unas cuantas semanas, una de las polémicas más grandes de Activision Blizzard, fue el despido del 8% de su planta, algo así de más de 800 empleados, en su mayoría trabajadores derivados de los departamentos de, PR, Marketing, Legal y administrativo, el cual acabó con una de las oficinas de Blizzard en México. Si bien, este movimiento se explicó como una forma de concentrarse más en el desarrollo activo de nuevas IP’s, tal parece que esta última decisión para la firma podría traerles grandes problemas económicos.

En un reciente reporte hecho por Activision Blizzard, el cual está dirigido a sus inversionistas de forma pública, habla de como la compañía piensa llevar a cabo su plan anual, dentro de éste hay una sección que habla de los riesgos que algunas decisiones harían correr a la compañía, según lo que detalla GameIndustry en su reporte, Activision Blizzard no tendría claridad de como una de sus ultimas decisiones, la de la ejecución de los despidos masivos anteriormente mencionada, impactaría la liquides de la compañía, en el documento se detalla que Activision Blizzard tiene “presupuestado” gastar más de 150 millones de dólares en 2019, bajo el concepto de la reestructuración, los cuales se derivarían en pagos de regalías por despido (finiquitos), nuevas contrataciones y la constante retención de importantes empleados.

A su vez el documento dice que no tienen claro el impacto en la economía de la firma, si estas estimaciones se salen de lo presupuestado, además hacen mención que la mayor parte de los costos serán ocupados durante el primer cuarto del 2019 (Enero-Febrero-Marzo).

En febrero de 2019, anunciamos un plan de reestructuración, en el cual buscamos reenfocar nuestros recursos, en nuestras mayores oportunidades y remover innecesarios niveles de complejidad y duplicación de ciertas partes de nuestro negocio.

Si bien creemos que este plan de reestructuración nos permitirá brindar mejores oportunidades para el talento y una mayor experiencia y escala en nombre de nuestras unidades de negocios, nuestra capacidad para lograr los beneficios deseados y anticipados del plan de reestructuración dentro de nuestro marco de tiempo deseado y esperado está sujeta a muchas estimaciones y suposiciones, y el ahorro real y el calendario para esos ahorros pueden variar materialmente en función de factores tales como las regulaciones laborales locales, las negociaciones con terceros y los requisitos operativos. Estas estimaciones y supuestos también están sujetos a importantes incertidumbres económicas, competitivas y de otro tipo, algunas de las cuales están fuera de nuestro control.

Además, no puede haber ninguna garantía de que nuestro negocio sea más eficiente o efectivo que antes de la implementación del plan, o de que no se requerirán o implementarán planes de reestructuración adicionales en el futuro. La implementación de este plan de reestructuración también puede ser costosa y perjudicial para nuestro negocio o tener otras consecuencias negativas, como el desgaste más allá de nuestra reducción planificada en la fuerza laboral o impactos negativos en la moral y la productividad de los empleados, o en nuestra capacidad para atraer y retener empleados altamente calificados .

Cualquiera de estas consecuencias podría impactar negativamente nuestro negocio.