El Gaming pasó de un nicho a un fenómeno peruano
El Geming en Perú

A estas alturas, nadie puede dudar que el 2020 ha sido un año complicado para la mayoría. Y se dice la mayoría porque, mientras muchos sectores sufrieron para adaptarse a la actualidad, hubo otra parte que aprovechó su incursión en el mundo digital e incluso se adelantó el auge que se le tenía programado, ampliando sus horizontes y consolidándose en el mundo del entretenimiento.

Mientras los cines, bares, estadios y mucho entretenimiento físico sufrían la ausencia de personas, el gaming en el Perú se abrió camino entre los gustos de la gente, al punto de que dejó de ser una actividad que parecía exclusiva de jóvenes o ciertos grupos sociales y que hoy en día han ayudado a brindar diversión a los amigos y familiares, sin importar la distancia.

Transmisiones se popularizan

Y es que, en los últimos meses, fueron más las personas las que se interesaron en los juegos. Hace unos meses, la Asociación Peruana de Deportes Electrónicos y Videojuegos (APDEV) señaló que la audiencia en streaming se incrementó en un 50% a partir del segundo trimestre del año.

Esto implica que plataformas como Twitch, enfocadas en el consumo de productos y transmisiones relacionadas al mundo de los videojuegos, creciera hasta en un 60% en comparación con los tres primeros meses del año, ese periodo de tiempo previo a la contingencia sanitaria que estamos viviendo.

Por supuesto, estas plataformas parecen estar enfocadas en un nicho en específico, y lo cierto es que más gente se ha interesado en este sector, como sucede con Facebook Gaming, que registró un 75 por ciento durante el segundo trimestre del 2020, así como un crecimiento interanual del 200% en comparación con el año pasado.

Hay juegos para todos

Al igual que sucedió en Chile, la industria del gaming en el Perú espera un gran impulso, el cual fue provocado tanto por el confinamiento como por el cierre de otras fuentes de entretenimiento. El Global Market Report de Newzoo señala que esta industria crecerá un promedio anual del 20 por ciento, una cifra muy alentadora, tomando en cuenta que el país es el cuadragésimo noveno con más gamers en su territorio, tomando en cuenta que son 8 millones jugadores que utilizan consolas de videojuegos, teléfonos celulares y sus PC para divertirse.

El juego no conoce de edades. Los niños han encontrado juegos bastante atractivos para divertirse, incluso han surgido opciones que ayudan en el ámbito educativo; mientras que los jóvenes aprovechan títulos populares, como podemos encontrar clásicos de FIFA 21 en consolas o Among Us en dispositivos móviles (ya se puede jugar en PC), ese videojuego que de la noche a la mañana encontró un boom a nivel mundial.

Lo cierto es que, tal y como lo podemos ver, existen muchos perfiles en los jugadores, quienes se comportan de distinta manera y buscan un entretenimiento en específico. Por esto no resulta raro que encontremos a gamers casuales (prácticamente el 90 por ciento) y a los gamers profesionales, aquellos que se dedican a este mundo y compiten a nivel nacional e internacional, con habilidades más desarrolladas y reflejos más rápidos. Este grupo apenas representa el 10 por ciento de la población que se considera gamer en el país. De esos 8 millones de jugadores, un estimado de 800 mil podrían contar con la etiqueta de profesional.

No importa si se es gamer casual o experto, la realidad es que, de poco a poco, se ha perdido esa etiqueta que se les daba de forma incorrecta. Los estigmas han desaparecido y los juegos no son una pérdida de tiempo o recursos que fomentan la violencia entre los jóvenes, como se ha hecho creer de forma errónea en los últimos años.

El gambling atrae a los mayores

Por su parte, los adultos han aprovechado los casinos online que existen en el Perú para conectarse y divertirse. El gambling es el término que le podemos dar a los juegos de azar y de apuestas, los cuales son específicamente enfocados en el público que cumple con la mayoría de edad.

En el caso de Perú, encontramos un país que ha crecido mucho en esta industria, como prueba el hecho de que esta actividad mueve más de US$ 1,000 millones al año, de acuerdo con las cifras de la Asociación Peruana de Entretenimiento y Juegos de Azar (APEJA).

Sin importar el uso de una computadora o un smartphone, los usuarios tienen la facilidad de conectarse desde cualquier lado y divertirse, a la par de que compiten para ganar dinero en el proceso, todo bajo encriptaciones de seguridad, las cuales protegen datos personales y dinero del propio jugador.

El gambling en Perú no está nada mal, tomando en cuenta que el sector del juego online en el país es atractivo y algunas empresas han comenzado a invertir para su desarrollo, conscientes del enorme crecimiento que han tenido y que las previsiones son más que positivas.

¿Juegos y aprendizaje?

Muchos de los juegos sirven como herramientas didácticas y apoyo para el aprendizaje de los estudiantes; han funcionado como entretenimiento sano y de fácil acceso, al necesitar únicamente de una buena conexión para internet y un dispositivo para poder jugar; en tanto, también podemos encontrar juegos para todos los gustos: desde aquellos que gustan de aventuras, juegos de plataformas como Xbox y Nintendo Switch, rompecabezas, de habilidad mental, los de disparos, carreras, suerte y azar, por mencionar algunos casos.

El Gaming pasó de un nicho a un fenómeno peruano

El desarrollo de la tecnología y la digitalización han sido dos factores fundamentales para el crecimiento del gaming peruano y una mayor aceptación entre el público casual, sobre todo en las zonas urbanas. Como prueba, el 52.9% de los hogares en Lima tienen acceso a internet, seguido por Callao (44.6%), Tacna (39.3%) y Arequipa (39.2%). Porcentajes más que aceptables, pero que todavía queda mucho camino por recorrer.

Sin duda alguna, el gaming en el Perú creció a pasos acelerados debido a nuestra actualidad. Son cada vez más personas las que le dan una oportunidad a este tipo de entretenimiento y no se arrepienten de su decisión, gracias a las bondades de esta actividad y a la posibilidad de convivir con seres cercanos en el proceso.